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La Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Graus pertenece desde anta-ño a la Cofradía del Sto. Cristo, la cual era la encargada de organizar las Fiestas hasta épocas recientes. Tal vez por ello la participación de los cabezudos en ellas es muy numerosa en actos y muy peculiar tanto en las formas como en el fondo. Aunque su origen es el mismo que en mu-chos otros lugares (fundamentalmente de Aragón y Cataluña) como contrapunto satírico-burlesco de las clases so- ciales caballerescas y burguesas, en Graus cobran una dimensión dife- rente.
La primera sorpresa del visitante será en el desfile de carrozas del día 12, ya que su actitud no es pasiva, como en otras localidades, si no que armados de escobas persiguen a cuantos se les ponen por delante y, a veces, incordiando a los es-pectadores, sobre todo cuando son “zagalas que están de buen ver”.Otra curiosidad es que acompañan a las procesiones religiosas, unos solem-nemente, escoltando a los santos, pero otros un tanto irreverentemente persiguiendo a niños, esca-lando paredes y metiéndose en las casas y, como siempre, incordiando al respetable. Sin embargo, son las dos representaciones en la Plaza Mayor, junto a los danzantes, donde se pueden apreciar en su máxima expresión cómica y satírica. Así, mientras los danzantes ejecutan sus bailes, los cabezu-dos en una esquina de la plaza ironizan sobre temas de la actualidad, bien general un día, bien local al día siguiente. Muy atentos deben de estar en estas representaciones los espectadores, pues están aderezadas con bastante zumo de sandía, provocado por las explosiones de varias de éstas a lo largo de la actuación, la cuál acaba invariablemente con una sátira como contrapunto al baile de las cintas.
Tampoco hay que olvidar a los Gigantes, que con su porte majestuoso y sus figuras tomadas de los Reyes Católicos, pa- re- cen contemplar el escenario vivo, bullicioso y festivo de la Plaza.
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