A diferencia de los Palitroques, donde se utilizan dos bastones, en el Bai-le de las Espadas cada danzante lleva una espada en cada mano. Por lo demás y, salvando las diferencias propias de la ejecución de cada uno, en ambos forman 5 cuadernas de danzantes, con una central ataviada de manera diferente, en los colores de las bandas y pantalón en los Palitro-ques y con vestimentas que representan el elemento femenino, con vo-lantes de pomposos encajes y ceñidos corpiños y sombreros de flores (aunque son todo hombres los que lo bailan) en las Espadas. Dada su antigüedad (posiblemente con reminiscencias pre-romanas y celtas más concretamente) en algún momento fueron sustitui-das las mujeres que for-maban la cuaderna cen-tral por hombres (hay que recordar la prohibición que hubo durante buena parte de la Edad Media y Renacimiento de que las mujeres pudieran hacer representaciones públicas).
El Baile de las Espadas está compuesto por tres fragmentos: “La Cardelina”, “El Taninaná” y “La Culebreta”, que se bailan en la Plaza Mayor los días 13 y 14, así como en el “Ensayo General” del día 12 después de la ya comentada Recepción de los gaiteros. De los cuatro bailes tan sólo La Culebreta (Patritro-ques incluído) no tiene letra, aunque en ninguno de ellos se canta a la vez que se baila. Están todos ellos acompañados de la gaita de fuelle aragonesa y el tamboril, aunque antiguamente también se acompañaba por la trompa ribagor-zana y un “Grall” o dulzaina.