A principios del siglo XIX y durante la guerra de la Independencia, Graus fue invadido por las tropas francesas y en las posteriores guerras carlistas también se vivieron en la localidad varios enfrentamientos entre liberales y absolutistas. En 1873, estuvo durante unos días encarcelado en nuestra población Paul Lafargue, yerno de Carlos Marx y pro-pagador de sus ideas, que había huido de la policía francesa atravesando los Pirineos. En estos últimos años del siglo XIX se produjo también una importante emigración de grau-sinos y ribagorzanos al vecino país francés.

En 1911, murió en nuestra villa el más insigne de sus hijos, Joaquín Costa. Aunque na-cido en Monzón, el gran polígrafo regeneracionista se crió en la capital ribagorzana desde la infancia y siempre mantuvo una estrecha vinculación con el lugar, siendo popularmente conocido como "El león de Graus". Aquí pasó los últimos años de su vida hasta su muer-te. En 1929 la población le erigió una gran estatua que preside su calle principal.

Graus vivió también los diversos avatares del siglo XX y en especial la tragedia de la guerra civil de 1936 a 1939, en la que la villa quedó hasta casi el final de la contienda den-tro de la zona republicana y el predominio en ella de los anarquistas la convirtió en una importante colectividad libertaria. Por otro lado los violentos excesos anticlericales cul-minaron con la ejecución de numerosos religiosos y la destrucción de importantes piezas del patrimonio cultural.

En la segunda mitad del siglo XX, y sobre todo a partir de la década de los 60, la capital ribagorzana sufre como toda la comar-ca el grave azote de la emigración que frena su desarrollo y sume a la población en un desánimo del que parece estar por fin empezando a salir.

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