Muerto Ramiro I a consecuencia de las heridas producidas, fue su hijo, Sancho Ramírez, quien logró su conquista definitiva en el año 1083, incorporando Graus al nuevo reino de Aragón. Como la villa había quedado bastante despoblada, el rey le otorgó una carta de población y la adscribió al monasterio de San Victorián de Asán en Sobrarbe, al que per-teneció durante largo tiempo. Las disputas por el poder temporal sobre la villa - la de-pendencia religiosa se mantuvo hasta mucho más tarde - culminaron con un importante pleito entre el abad asanense y el conde ribagorzano, que un arbitraje resolvió a favor del segundo en el año 1480.

En 1201, el rey Pedro II trasladó a Graus la feria anual de San Miguel que hasta enton-ces se celebraba en San Pedro de Tabernas, junto a Seira. Siglos más tarde Felipe II, en 1588, estableció la celebración de una feria semanal todos los lunes. A estas hay que a-ñadir posteriormente la ferias de Santa Lucía, otorgada por Carlos II en 1681 y la de ma-yo (actual Propirineo) que nos dan una idea de la vocación comercial y mercantil que siempre ha tenido la villa grausina y que, pese a los cambios experimentados por la so-ciedad, sigue intentando mantener adaptándose a los nuevos tiempos.

Un hecho fundamental para la tradición local se produjo en junio del año 1415 cuando, de camino hacia Francia, visitó la villa el dominico valenciano fray Vicente Ferrer, posteriormente canonizado, quien al parecer recaló en Graus invitado por Berenguer de Bardaxi; ambos habían sido compromisarios tres años antes en Caspe, donde se resolvió de manera ejem-plar el difícil problema sucesorio de la Corona de Aragón. El santo valenciano predicó aquí con gran éxito y en agradeci-miento regaló a la villa un crucifijo que se conserva en su iglesia parroquial. Las fiestas mayores de la localidad los días 13 y 14 de septiembre están dedicadas a San Vicente Ferrer y al Santo Cristo, en recuerdo de tan celebrada visita y gratitud por su donación.